Pomada super hidratante para la cara.

Ya, prontito, podremos salir a pasear, justo en el momento ideal para recolectar flores para hacer nuestros potingues. Además, en esta primavera que está siendo tan soleada y la estamos dejando tranquila y feliz, la naturaleza solo nos puede regalar cosas bonitas, porque ella es así de generosa.

El año pasado fui a hacerme una limpieza de cutis y la esteticien me dijo que tenía la piel bajo mínimos de humedad y grasa, sin embargo seguía notándola muy grasienta y no quería usar cremas untuosas porque pensaba que iba a ser peor. Error. Parece ser que si a la piel le falta grasa, la produce ella misma y se va quedando sin existencias, así que el mal es doble. Y en este dilema estaba yo cuando encontré un curso en el que nos enseñaban a hacer esta maravillosa pomada que te presento.

Antes de empezar, solo te puedo decir que seis meses después volví a la esteticien y me dijo: “Sigue dándote lo que te das porque tu piel se ha recuperado un 70%”. El nivel de grasa y humedad han aumentado y la sensación grasienta ha desaparecido. Tengo menos poros, el cutis más firme, la piel del cuello más “jugosa”… En fin, pruébala porque te va a encantar.

Ingredientes

  • Caléndulas, malvas y rosas:

caléndula

  • Aceite ecológico.
  • Cera de abejas.
  • Aceite esencial para darle el perfume que te guste.

Elaboración

  1. Las flores las puedes comprar secas en herbolarios. También se pueden usar flores frescas, pero el agua que tienen puede echar a perder el oleato. Si aún así prefieres las flores frescas, tendrás que hacer una maceración en caliente que es más complicada. La proporción de flores y aceite es de 25 g de flores secas por 250 g de aceite. Utiliza botes lo más adecuados posible a la cantidad de oleato que vas a hacer para que quede la menor cantidad de aire entre la tapa y el aceite.
  2. Ponemos cada flor en un bote bien esterilizado y los rellenamos con aceite hasta tapar las flores. Yo utilizo el de girasol porque tiene propiedades hidratantes, mucha más vitamina E (excelente para difuminar las cicatrices, eliminar los pequeños granitos y una barrera natural para proteger la piel de los rayos solares) que el de oliva y, además, tiene un olor más suave.
  3. Ponemos los botes en un balcón o una ventana en la que no les dé el sol directo y dejamos que las flores maceren durante 30 días. También se pueden poner en un lugar seco y oscuro, pero las flores maceran muy bien al sol.
  4. De vez en cuando, sacude los botes pero sin abrirlos, para que no les entre ninguna porquería ni aire.
  5. Pasados los 30 días, colamos las flores y ponemos los tres oleatos en un mismo bote muy bien esterilizado también. Seguramente, te hará falta uno más grande que los que has usado. Lo ponemos al baño maría con el fuego bajito y añadimos la cera de abeja. La cantidad dependerá del oleato que te haya salido y de la consistencia que te guste para la crema. Para la cara y el cuerpo, a mí me gusta que esté un poco blanda, así que para 100 g de aceite utilizo 5 g de cera de abeja. incluso menos. Vamos dando vueltas, de vez en cuando, con una palito o una cuchara de madera y cuando se haya derretido toda la cera, sacamos el bote del baño maría.
  6. Dejamos enfriar la pomada un ratito y antes de que empiece a endurecerse, añadimos unas 2 gotas del aceite esencial que te guste por cada 100 g de crema, para quitarle un poco el olor a aceite, y las mezclamos removiendo. CUIDADO CON LOS ACEITES ESENCIALES cítricos: producen fotosensibilidad (limón, naranja, bergamota, pomelo y mandarina). Los aceites de romero, tomillo, canela o clavo calientan la zona y podrían ser muy perjudiciales si tienes rosácea o cualquier afección en la piel. El aceite esencial de menta no se puede dar en la cara porque es muy irritante.
  7. Cerramos el bote y lo dejamos enfriar. Si te parece que la pomada ha quedado muy dura, pones el bote al baño maría otra vez y le añades un poquito de aceite, a ojo. Y si está demasiado líquida, le añades un poquito de cera.

Variantes

Como ya imaginas, las variantes son tantas como plantas existen y como mezclas puedas hacer. Por ejemplo, para las hemorroides puedes macerar hamamelis, hipérico, milenrama o llantén, añadiéndole unas gotas de aceite esencial de lavanda, ciprés y árbol del té.

Te iré contando las propiedades de las plantas según las vaya aprendiendo yo 🙂 pero mientras tanto, puedes buscar información y hacer oleatos con plantas que tú veas que puedes necesitar. Si tienes dudas, puedes preguntarme aquí mismo en los comentarios.

Esta pomada dura perfectamente un año, después empezará a enranciarse el aceite y la pomada perderá propiedades. Al principio, haz pocas cantidades, así podrás ir probando y no te sobrará oleato en grandes cantidades, como me pasó a mí.

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