Querida astenia otoñal.

Después de la expansión del verano, con el otoño llega la calma. La energía empieza a recogerse, la naturaleza se sosiega y es el momento de la organización, el ritmo regular, los horarios y el trabajo casero. La vida se ralentiza para no perder defensas.

Si nuestro cuerpo está equilibrado, nos sentimos valientes, con la autoestima alta, tenemos disciplina y orden. Si estamos en desequilibrio, nos entra el bajón, la tristeza, la baja autoestima, la flojera y la dispersión de pensamiento, lo que viene siendo la astenia otoñal.

Según la Medicina china, los órganos más sensibles en otoño son el pulmón, el intestino grueso y la piel (el tercer pulmón porque también respiramos por ella). Es la época de los mocos que son desagradables pero en absoluto son una enfermedad. Los mocos son parte de un mecanismo que el cuerpo pone en marcha para liberarse de las toxinas acumuladas en verano, que de no ser eliminadas, podrían producirnos una enfermedad real. Así pues, deja que los mocos salgan, hazte con un arsenal de pañuelos y alégrate porque estás limpiando tu organismo.

Para ayudarnos a mejorar las defensas y a evitar la astenia, son interesantes los siguientes alimentos:

  • Hortalizas, todas las de raíz porque las hojas no crecen: nabos, puerros, rábanos, chirivías, zanahorias y, en especial, el kuzu de gran profundidad, fortalecedora y vigorizante, perfecta para el sistema respiratorio y digestivo. El ajo es un excelente antibiótico pero como tal, recuerda que solo lo usamos cuando lo necesitamos.
  • Cereales integrales, más concretamente el arroz porque no deja residuos tras su metabolización por lo que es excelente para la limpieza del organismo. Mejor tomarlos en grano porque cuando hacemos harinas, la energía se dispersa y lo que necesitamos es concentración.
  • Legumbres: las mejores en otoño son las lentejas.
  • Algas: klamath (antidepresiva) y spirulina (energética e hiperproteica). Solo durante 15-20 días. Hay que considerarlas medicamentos naturales.
  • Semillas: lino, psyllium y chía, con mucílago.
  • Frutas: limón, pomelo y kiwi (por la vitamina C), la manzana siempre es buena, las uvas pasas tienen una fructosa especial que regenera mucosas y bacterias del intestino grueso.
  • Carnes: cualquiera sin hormonar, muy difíciles de encontrar pero puedes buscar en establecimientos de alimentos ecológicos y que te informen bien.
  • Pescados: especialmente las sardinas, va bien cualquier pescado azul.
  • Setas shiitake, tiene muchas proteínas.
  • Lácteos: kéfir, yogur, queso fresco, solo si estamos bajos de defensas, tenemos diarrea o estamos tomando medicación. El exceso de bífidus produce cándidas, bacterias, desarreglos intestinales difíciles de solucionar. El yogur diario no tiene sentido si no tenemos falta de flora intestinal.
  • Bebidas de arroz y avena, también las demás.
  • Otros: miel. El sabor dulce es bueno en otoño.

En otoño, es mejor cocinar los alimentos, darles un poco de calor. Al ralentizarse el cuerpo, las células van más lentas y el organismo se enfría, al igual que el clima. ¿Te has fijado que aunque salga un día caluroso en otoño, no sientes el calor como en verano? Pues aquí tienes la respuesta.

 

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