¿No queda soso?

Cuando éramos pequeños los tomates sabían a tomate. ¿Cuántas veces lo hemos dicho y oído? Por razones comerciales, se han manipulado muchos alimentos y se han procesado casi todos. Ahora tenemos tomates en invierno y podemos comer una fabada con solo abrir una lata. Esto resultará cómodo, pero nos hace pagar un precio muy caro.

Los animales saben perfectamente lo que necesitan comer y en qué momento por el olor y el sabor de la comida. Como animales que somos, también tenemos esa capacidad, pero la hemos fastidiado porque tenemos la posibilidad de cambiar voluntariamente los sabores con potenciadores que han acabado por despistar completamente la función que el sentido del gusto tiene en realidad.

Cuando empecé mi cambio de alimentación, todo lo hervido me sabía a agua caliente, los cereales a cartón, las leches vegetales qué te voy a contar… Ahora disfruto muchísimo de una coliflor al vapor, de unas borrajas hervidas y aliñadas con un chorrito de aceite. Hace no mucho, durante varios días, me apeteció un tazón de algarroba cuando ni siquiera me gusta la algarroba y me di cuenta de que elimina la mucosidad. No lo sabía, pero mi cuerpo sí, guardaba en la memoria inconsciente el efecto que me produce la algarroba y me lo recordó por el sabor.

Seguro que más de una vez te ha pasado que en unos días te apetecía, por ejemplo, comer mandarinas, tomar infusión de menta o un yogur de postre. En estas ocasiones, el cuerpo te está pidiendo algo que necesita, te lo hace saber a través del sabor de los alimentos. Dirás que también te ocurre con el chocolate y los bollitos, pero de eso te hablaré en otro post que trate de la glucosa.

En todas las dietas que preparo en la consulta elimino el sofrito y una paciente me dijo: “Pero sin sofrito la comida no sabe a nada”, a lo que le respondí: “Cada comida tiene su sabor y te darás cuenta de que tu comida de ahora es la que sabe siempre igual: a sofrito”.

Lleva su tiempo reeducar al cuerpo, pero merece la pena. Es fascinante ver lo que ocurre cuando le haces caso.

En este interesante artículo verás lo importante que es no disfrazar el sabor de la comida porque es el lenguaje de los alimentos, nos da información sobre si nos hará bien y sobre su capacidad de nutrición.

Por qué la comida ha perdido sabor y qué ocurre cuando dejas a los niños comer lo que quieran.

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