Legumbres al momento.

Las legumbres concentran gran cantidad de proteínas e hidratos que requieren tiempos y enzimas distintas para ser digeridos, por eso resultan algo pesadas.

Además, tenemos la costumbre de comer platazos enteros de legumbres “grandes”, como garbanzos o alubias, cuando es suficiente con dos o tres cucharadas. Esto te supondrá, probablemente, uno de los grandes cambios: ¿En serio es suficiente?, ¿Cómo las tomo?, ¿Cómo cocino dos cucharadas?

Sí, es suficiente. Las puedes tomar como ingrediente de ensaladas, para completar platos de cereales como el arroz, para hacer un paté rapidito, con verduras. Y las cocinaremos de forma muy sencilla.

Que no te de pereza, total, tardas lo mismo que en hacer un cocido más los cinco minutos de embotar y tendrás a mano alimentos sin conservantes, ni colorante, con la sal justa, más sanos en definitiva.

Ingredientes

  • Elige una legumbre: garbanzos, lentejas, alubias, azukis, guisantes, habas, etc.
  • Agua y sal.
  • Botes de cristal. No son un ingrediente, pero son indispensables. Elige los del tamaño que te venga bien para las raciones que quieras guardar.

Elaboración

  1. Lavamos bien las legumbres con agua y las ponemos a remojo, si es necesario. El remojo debe durar entre 8 y 12 horas, si lo prolongas las legumbres se pelarán al cocerlas y te quedarán los pellejitos sueltos por el plato.
  2. Las ponemos en la olla que usemos habitualmente y les añadimos agua y sal. Si las quieres para completar ensaladas, pondremos agua justa para taparlas, así los botes te quedarán con poquito caldo. Si las vas a mezclar con cereales o verduras, a lo mejor te apetece que queden algo caldosas, entonces, les pondremos más agua y las guardaremos “flotando” un poco en el bote.
  3. Cuando se haya hecho la legumbre a tu gusto, quitamos la tapa y, dejando el puchero sobre el fuego apagado, hacemos la siguiente operación con un bote cada vez:
  4. Lo llenamos, lo cerramos y lo ponemos boca abajo para que se haga el vacío de forma natural. El último bote puede que no se llene entero (si calculas así de bien, ¡escríbeme!), no pasa nada, aunque sí te recomiendo que lo consumas en primer lugar. Dejaremos enfriar los botes antes de meterlos en la nevera.

Variantes

Este método también lo puedes utilizar con verduras o con cualquier otro plato ya preparado para llevarlo al trabajo o a la playa.

Se conservan muy bien durante un mes en la nevera y una vez abiertos, tres o cuatro días también en la nevera.

Si vas a calentar el plato, es muy importante que no hierva porque pierde la “frescura” o capacidad de lubricar las células por dentro. Hablaremos de ésto en otro post.

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