Lentejas sabrosas.

Un puchero de lentejas no tiene mucho misterio, pero no conseguía hacerlas sabrosas y mis pacientes protestaban porque “las lentejas sin chorizo no saben a nada.” Como dice mi amiga Mercedes (gran cocinera, por cierto), está feo que yo lo diga, pero me salen unas lentejas espectaculares con alimentos neutros.

Las lentejas son bastante ligeras, pero acuérdate de masticarlas muy bien, la digestión de los hidratos empieza en la boca y llegarán al estómago con la mitad del trabajo hecho.

Considero que las lentejas son plato único, pero si te parece poco, puedes preparar de primero una ensalada verde o brócoli al vapor, por ejemplo. Añadir carne o pescado supondría una sobrecarga de proteínas que darían problemas muy molestos de gases pestilentes que indican putrefacción. Ah, tampoco mezcles dos legumbres si no quieres salir volando por los aires.

Ingredientes

  • 1 vaso de lentejas o la cantidad que utilices habitualmente, a mí me gustan las pequeñitas.
  • ½ calabacín.
  • 1 zanahoria.
  • Apio, si no lo has probado, empieza por un trocito pequeño porque tiene un sabor muy potente.
  • Agua, un chorrito de aceite y sal.

Elaboración

  1. Lavamos bien las lentejas metidas en un colador y bajo el grifo, o metiendo el colador en un recipiente con agua, para quitarles la suciedad que puedan traer.
  2. Las ponemos al fuego y las tapamos con agua, por lo menos un dedo por encima. Iremos rellenando porque las lentejas absorben como esponjas. Si te gustan los pucheros de barro, hay que empezar poniéndolos a fuego mínimo e ir subiéndolo para que el barro no sufra fuertes cambios de temperatura y se rompa.
  3. Pelamos y picamos el calabacín, rallamos la zanahoria y el apio y los agregamos. Un poco de sal y tapamos.
  4. De vez en cuando, las probamos para ver cómo van y les añadimos agua si es necesario. Cuando estén casi hechas, añadimos un chorrito de aceite de oliva y dejamos que terminen de hacerse.

Si las remueves, el caldo te quedará más espesito.

Variantes

A las lentejas también les vienen bien las vainas o judías verdes, las espinacas, las acelgas, las alcachofas o la berenjena. Hacia otoño, puedes cambiar la zanahoria por la calabaza, queda aún más jugoso. Y el calabacín, que es más de primavera-verano, por setas shiitake.

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